Una mujer quedó muda y recuperó el habla pero hablando en otros idiomas

Desde hace algunas semanas se ha conocido el caso de una mujer que quedó muda durante algún tiempo por algunas lesiones que había sufrido, y se ha convertido en una situación difícil de interpretar por parte de los médicos que la diagnosticaron. Emily Egan, quien tiene actualmente 31 años y es de origen británico, sufrió una lesión cerebral que le provocó que durante un período de dos meses quedara incapacitada para hablar. Sin embargo, luego de unas semanas fue recuperándose paulatinamente y volver a retomar el habla pero, ésta vez con una condición muy extraña. Emily había perdido un poco su acento inglés y estaba comenzando a hablar idiomas diferentes, una situación que dependía de su estado emocional. Su caso le ha afectado e incluso ha sufrido de xenofobia, aún así, está bajo tratamiento vocal por parte de algunos terapeutas que indican que no hay indicios de que vuelva a recuperar su acento normal.

Antes de sufrir tales lesiones, Emily había presentado frecuentes dolores de cabeza por algunas semanas. Poco a poco su voz se fue agravando y debido a ésto, se sospechaba que podría tener síntomas de un ictus -una enfermedad cerebrovascular que afecta los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro- pero al cabo de un poco tiempo se descartó que tuviera un derrame cerebral ya que no se habían encontrado anomalías en los análisis practicados. Ésto fue considerado como un evento muy extraño por parte de los especialistas, los cuales le recomendaron que descansara y se tomara unas vacaciones. Al cabo de un tiempo y luego de regresar de vacaciones, Emily había presentado mejores al emitir sonidos con su boca, sólo que su timbre y acento comenzaron a cambiar radicalmente. Sin alguna explicación Emily comenzó a hablar en francés, italiano e incluso cuando se sentía cansada hablaba en ruso.

¿A qué se debe ésto?

Egan fue finalmente diagnosticada con el síndrome del acento extranjero, un trastorno inusual que se deriva por daños cerebrales. Las consecuencias fueron muy drásticas, desde cambios total en su acento y habla hasta una forma completamente distinta en articular las frases y hasta su manera de pensar y actuar. Además, se le diagnosticó un trastorno neurológico funcional, lo que provocó la inmovilización de su brazo izquierdo, el cual hasta los momentos no ha presentado mejorías.

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